Cómo hacer el presupuesto del Camino de Santiago sin cifras inventadas
Hacer el presupuesto del Camino de Santiago es una de las primeras tareas de cualquier peregrino. El problema es que muchas guías dan una cifra cerrada que no dice de dónde sale ni de qué año es. Y los precios cambian cada temporada y de un pueblo a otro.
Aquí no vas a encontrar esa cifra. Vas a encontrar las partidas que tienes que tener en cuenta y qué las hace subir o bajar. Y cómo ponerle a cada una un precio que hayas comprobado tú. Con eso tendrás un presupuesto que sirve para tu Camino, no para uno imaginario.
Alojamiento: la partida que más se repite
Pagas una cama cada noche, así que cualquier diferencia de precio se multiplica por todos los días. Es la partida en la que más conviene afinar.
- Albergues públicos: la opción más económica. En muchos no se puede reservar.
- Albergues de donativo: pagas lo que consideras justo por la cama y, a veces, por la cena compartida.
- Albergues privados: más caros que los públicos, con menos camas por cuarto y posibilidad de reservar.
- Pensiones, casas rurales y hoteles: habitación y baño propios, a un precio bastante más alto.
Para ponerle precio, apunta las localidades donde vas a dormir y mira qué hay en cada una. Pregunta el precio en cada sitio o míralo en su web, y anótalo junto a la localidad: esa lista es la base de todo tu presupuesto.
Comida: tres formas de comer, tres presupuestos distintos
Lo que gastas en comer depende más de tus costumbres que de la ruta. Hay tres maneras habituales de hacerlo:
- Menú del peregrino: primero, segundo, postre y bebida en un bar o restaurante del pueblo. Es cómodo y suele ser la opción más equilibrada.
- Supermercado y cocina del albergue: compras y cocinas o cenas algo frío. Es lo más barato, pero no todos los albergues tienen cocina.
- Restaurante a la carta: lo que más sube la cuenta del día.
Casi todo el mundo mezcla las tres. Para estimar esta partida, piensa en un día normal tuyo: dónde desayunas, qué comes a media mañana, dónde haces la comida fuerte y cómo cenas. Y bebe agua de las fuentes que sean aptas, que es un gasto que se evita sin esfuerzo.
Servicios del día a día
Son pequeños, pero aparecen casi todas las semanas:
- Lavadora y secadora: no hace falta cada día, pero sí cada pocos.
- Transporte de mochilas: opcional. Hay quien lo usa alguna etapa para descansar la espalda y quien lo contrata todo el Camino. Puedes ver empresas en nuestra sección de transporte de mochilas.
- Farmacia: apósitos para ampollas, crema, algo para una sobrecarga.
- Fisioterapia o un taxi si una lesión te obliga a parar o a saltarte un tramo.
No hace falta calcular cada visita a la farmacia. Basta con reservar una pequeña cantidad fija por semana para estos gastos.
Gastos de una sola vez
Estos no se multiplican por los días, pero hay que tenerlos en la cuenta desde el principio:
- El viaje hasta el punto de salida y el regreso desde Santiago.
- La credencial del peregrino.
- La equipación que te falte antes de salir: botas, mochila, saco o chubasquero. Si la compras por el camino, tendrás menos donde elegir. Revisa antes nuestra lista de qué llevar en la mochila.
- Un seguro de viaje o de accidentes, si no tienes cobertura.
Imprevistos: el colchón que casi nadie calcula
En un viaje de varias semanas algo sale distinto de lo previsto: un día de descanso que no estaba en el plan, una noche en pensión porque el albergue está completo o un material que se rompe. Aparta desde el principio una cantidad que no cuentes gastar. Si al final no la usas, mejor.
Lleva también algo de efectivo. En los pueblos pequeños no todos los bares, tiendas o albergues aceptan tarjeta, y no siempre hay un cajero a mano.
Por qué no todos los días del Camino cuestan lo mismo
Es tentador calcular un gasto por día y multiplicarlo por las etapas, pero unos días salen bastante más caros que otros. Conviene saber por qué:
- Dónde acaba la etapa: en un pueblo pequeño hay menos alojamientos y menos sitios para comer, así que a veces no queda la opción más barata.
- Los primeros días: es fácil que surja alguna compra, porque con los kilómetros descubres lo que te falta o lo que no te sirve.
- Los días de descanso: si los tienes previstos, cuéntalos como una noche más en la localidad donde pares. Si esa localidad es una ciudad, compara bien, porque la oferta y los precios cambian respecto a los pueblos.
- Los días de viaje: la ida al punto de salida y la vuelta desde Santiago no son un día de camino más. Van aparte, en los gastos de una sola vez.
Por eso la plantilla de abajo parte de los precios de tus localidades y no de un gasto por día sacado de otra guía: así cada diferencia queda recogida donde toca.
Tu presupuesto del Camino de Santiago en una plantilla
Con todo lo anterior, tu cálculo queda así:
- Alojamiento: precio medio por noche en tus localidades, multiplicado por las noches.
- Comida: lo que gastas en un día normal, multiplicado por los días.
- Servicios: una cantidad fija por semana, multiplicada por las semanas.
- Gastos de una sola vez: viaje, credencial, equipación y seguro.
- Imprevistos: el colchón que decidas.
La suma de las cinco es tu presupuesto. Si quieres saber qué decisiones mueven más el total según la ruta, lo explicamos en cuánto cuesta hacer el Camino de Santiago.
Conclusión: un presupuesto tuyo vale más que una media
El mejor presupuesto no es el que da una cifra redonda, sino el que se hace con precios comprobados y deja margen. Empieza por la partida que más pesa: mira dónde vas a dormir cada noche y cuánto cuesta allí.
Puedes hacerlo desde nuestro directorio: busca dónde dormir en cada etapa antes de salir.